Situación actual de la Sanidad española

PRECARIEDAD LABORAL DEL SECTOR SANITARIO A NIVEL NACIONAL

El abuso de la temporalidad en la contratación lleva golpeando como norma general en muchos sectores de la Administración Pública pero, en concreto y en este informe, nos centraremos en el sector sanitario.

Uno de los pilares fundamentales de nuestro Estado de Bienestar es la Sanidad Pública “de todos y para todos”. Es una profesión imprescindible para los ciudadanos españoles y, por lo tanto, debería tener un trato y una posición en proporción a la magnitud de su importancia. A pesar de, tal y como hemos apuntado, ser uno de los pilares fundamentales, está sometida al gran drama de la alta temporalidad en la contratación de sus profesionales, no solamente ahora con la pandemia provocada por la Covid-19 sino que, estos actos de eliminación sistemática de derechos laborales, llevan cometiéndose en la Administración desde hace más de dos décadas.

La excusa del alto grado de flujo de trabajo que tiene nuestra Sanidad y, como consecuencia la necesidad y urgencia de contratación temporal como excepción, ya no es válida -y pensamos que nunca lo fue-. Es evidente y notorio, como nuestro sistema sanitario a lo largo de estas últimas décadas ha estado sometiendo a todos sus profesionales a una contratación abusiva, tanto médicos, enfermeros, TCAEs y otros profesionales sanitarios incluidos aquellos no considerados oficialmente sanitarios, puesto que como se indica en nuestro ordenamiento jurídico interno y en concreto en el artículo 9.1 de la Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del Personal Estatutario, “por razones de necesidad, de urgencia o para el desarrollo de programas de carácter temporal, coyuntural o extraordinario, los servicios de salud podrán nombrar personal estatutario temporal”.

En virtud de lo detallado en nuestra norma, únicamente deberían de llevarse a cabo estos contratos temporales de manera provisional y con la necesidad de un momento determinado, cuando esa necesidad desapareciera, la razón de ser del puesto de trabajo también. Pero ha estado ocurriendo todo lo contrario, los sanitarios han estado sufriendo a lo largo de los años como la contratación temporal era la regla general y, el problema principal es que estos profesionales eran mantenidos en sus puestos de trabajo ininterrumpidamente durante años, sufriendo distintos nombramientos, en algunos casos incluso más de 100 nombramientos a lo largo de su enciclopédica vida laboral, y realizando todas aquellas actividades del puesto que ocupaban con las mismas características que el personal fijo; en consecuencia, la única estabilización que se producía era el asentamiento de la temporalidad como norma general.

En relación con este abuso de la sucesión de contratos de duración determinada, también se encuentra el problema de la rotación de esos contratos, pasando de un contrato de interinidad, a otro de sustitución, eventual y así sucesivamente a lo largo de los años. Lo que produce una gran confusión al no conocer el profesional bajo que Ley puede encontrar el amparo de sus derechos laborales.

Otro de los principales problemas que acusan a ese sector, son las Ofertas de Empleo Público para conseguir una plaza fija a través de esta oposición. La oferta de plazas fijas llega tarde, mal o nunca. Cuestión fundamental cuando hablamos del drama de la temporalidad, al haberse tratado a ésta última como la norma general, es cómo las Administraciones han aprovechado para saltarse los tiempos de publicación y resolución definitiva de OPEs para así ahorrar costes en personal laboral fijo, en tanto hablamos de complementos, carrera profesional entre otros, que el personal estatutario fijo sí percibe a pesar de hacer todos el mismo trabajo; buscando las Administraciones seguir siendo “La mejor sanidad pública del mundo” a costa del sacrificio personal de sus profesionales, con medios materiales obsoletos en muchos casos y una incompetente gestión y organización feudal que se replica en cada Hospital y Centro de Salud.

Derivado de lo anterior, se genera un sistema clientelar en la Sanidad Pública, pues las condiciones laborales dependen de aquellos encargados de la toma de decisiones en el Hospital o Centro asistencial que corresponda. Así, observamos Hospitales españoles con más de 2000 personas en plantilla alcanzando algunos los 7000 trabajadores -Coca cola tiene aproximadamente 4000 trabajadores en toda España- que bajo un sistema injusto gobiernan sus pequeños reinos otorgando de forma arbitraria derechos laborales a quienes consideren, sin valorar la formación, experiencia o aptitudes personales de cada profesional.

Por todo ello, es vital cambiar esta situación de nuestros sanitarios, para que tengan unas condiciones dignas y poder tener una estabilidad económica, social y familiar, acabando con la incertidumbre de contratos o nombramientos de meses, semanas o incluso de días. Tenemos la suerte de contar con una Sanidad con los mejores profesionales del mundo y las Administraciones no son capaces de darles el reconocimiento que se merecen, simplemente con unas condiciones de trabajo dignas y justas, como las de cualquier otro trabajador.

Para poder contextualizar y visualizar lo expuesto en párrafos anteriores vamos a hacer un análisis a nivel estatal con la contratación temporal de estos profesionales.

Antes de entrar en detalle con los datos vamos a hacer referencia a un estudio de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia de fecha 7 de febrero de 2019 “Radiografía de los procedimientos de contratación pública en España”, en el cual determina que la contratación pública se encuentra entorno al 10-20% del PIB Español y el sistema de contratación tiene carencias importantes tanto a nivel de competencia como de eficiencia, además puntualiza la gran limitación de las bases de datos para realizar un estudio pormenorizado de la situación, sobre todo centrándose tanto en las Comunidades Autónomas y la Administración Local.

Según datos recogidos del Ministerio de Sanidad en fecha, febrero de 2020, el Sistema Nacional de Salud cuenta con:

147.000 profesionales de la medicina de los cuáles:

  • 36.000 profesionales en los Equipos de Atención Primaria
  • 82.000 profesionales en Hospitales
  • 3.000 profesionales en Servicios de Urgencias y Emergencias (112/061)
  • 26.000 profesionales especialistas en formación.

182.000 profesionales de la enfermería de los cuáles:

  • 30.000 profesionales en los Equipos de Atención Primaria
  • 146.000 profesionales en Hospitales
  • 3.000 profesionales en Servicios de Urgencias y Emergencias (112/061)
  • 2.000 profesionales especialistas en formación

317.000 Otros profesionales de la sanidad de los cuáles:

  • 46.000 otros profesionales en Atención Primaria
  • 256.000 otros profesionales en Hospitales
  • 13.000 otros profesionales en Servicios de Urgencias y Emergencias (112/061)
  • 2.000 otros profesionales especialistas en formación

Según la encuesta del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos en su 6º Muestreo a fecha 22 de junio de 2020, “Encuesta sobre la Situación de la Profesión Médica en España” analiza una serie de cuestiones importantes a través de una participación de 20.000 respuestas, batiendo récord de participación procedentes de toda España. (La encuesta fue realizada antes de la crisis sanitaria producida por la Covid-19)

En primer lugar, declara que el 35.3% de los médicos españoles está insatisfecho con el ejercicio de su profesión.

A partir de ahí, muestra una serie de datos en los que pondrán de manifiesto ese descontento de un gran porcentaje de sanitarios dada la inestabilidad y precariedad sufrida por la alta temporalidad.

La temporalidad del sistema sanitario español afecta a más del 36% de los facultativos. El 43.6% de ellos declara haber tenido problemas de conciliación de la vida personal y laboral; más de la mitad de todos ellos en torno al 55.7% se encuentran emocionalmente cansados y, muy importante destacar, la mayoría de los MIR 65.2% realizan 5 o 6 guardias al mes y solo el 47.7% libran siempre después de una guardia.

Centrándonos en el porcentaje de temporalidad de los facultativos, hay que añadir que dentro de estos más del 55% de los médicos con contrato de duración determinada llevan más de 6 años sin conseguir una plaza por concurso-oposición, por la problemática ya expuesta anteriormente. Dejando constancia todos estos datos de la precariedad que sufre el sector sanitario en nuestro país.

Reflejados los porcentajes a nivel estatal, vamos a mostrar un estudio propio realizado por ASAES, de una serie de datos recogidos en las plantillas orgánicas de los distintos Hospitales y Atención Primaria de la Comunidad de Madrid, para poder visualizar de una manera más concreta y sintética la situación a nivel nacional de lo que está ocurriendo. Solamente en la Comunidad de Madrid, en los diversos Hospitales como en Atención Primaria, más del 80% de la contratación es estatutaria y el restante la ostentaría personal laboral y funcionario.

Según un estudio realizado por el Monitor de Reputación Sanitaria verificado por la firma auditora KPMG, certifica que 7 de los 11 mejores hospitales públicos de España, se encuentran en la red pública de la Comunidad de Madrid. Lo que llama la atención, cuando en los años 2017,2018 y 2020 prácticamente el 90% de los contratos firmados en la sanidad madrileña ha sido temporal, y en España está contratado de forma temporal el 37% de los profesionales sanitarios, aumentado en algunas Comunidades autónomas en las que se sobrepasa el 40% de la plantilla.

El alto índice de contratación temporal es abrumador. Por ello, en la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (en adelante TJUE) de 19 de marzo de 2020, pone de relieve la situación extremadamente precaria que vive nuestro sistema de contratación pública. En su párrafo 79 “Corrobora esta afirmación el hecho de que los juzgadores remitentes señalan la existencia de un problema estructural en el sector público de la sanidad española, que se traduce en un elevado porcentaje de empleados públicos temporales, quienes constituyen, por esta razón, un elemento esencial del funcionamiento de dicho sector, así como en la inexistencia de límites máximos al número de relaciones de servicios de duración determinada sucesivas y en el incumplimiento de la obligación legal de proveer los puestos temporalmente cubiertos por dicho personal mediante el nombramiento de empleados públicos con una relación de servicio de duración indefinida”.

Es evidente la necesidad de cambiar el rumbo. El TJUE también señala la imposibilidad por la normativa nacional de transformar en fijos a los trabajadores que hayan sufrido de un abuso en la temporalidad, puesto que para el acceso a la fijeza es necesario pasar un concurso-oposición.

El problema, al que también se hace referencia en la Sentencia, es que la organización de los procesos selectivos, en el caso que nos atañe, durante muchos años no ha garantizado ni garantiza una organización y, por lo tanto, efectivamente, tampoco supondría una medida eficaz y efectiva para evitar el abuso de los contratos sucesivos de duración determinada.

Hay varias iniciativas ya en marcha para el cambio de legislación en este aspecto y sobre todo que se lleve a cabo de forma efectiva la transposición de la Directiva 1990/70/CE también para los empleados públicos y no solamente para el ámbito privado.

La máxima y generalidad de esta Directiva es el contrato indefinido y como regla especial los contratos de duración determinada, contrario a lo que está ocurriendo en nuestro sistema sanitario, así como en otras ramas del sector público.

Al no tener la normativa incluida en nuestro ordenamiento jurídico, el TJUE deja la decisión de determinar la sanción correspondiente a estos abusos en la contratación temporal a los jueces nacionales a la luz de la letra y finalidad de la Directiva. Se pone también de relieve como medida contra el abuso una indemnización de 20 días por año a todos aquellos que hayan sufrido abuso en la contratación tampoco serviría como una medida disuasoria y ejemplarizante pero es un paso importante.

Por tanto, lo que intentamos conseguir como medida justa y diligente, es la fijeza de cada uno de los sanitarios que han sufrido durante muchos años las consecuencias de la incertidumbre y la ansiedad de la contratación de duración determinada, mediante la interposición de demandas colectivas; incluyendo una indemnización por las daños y perjuicios de todo lo sufrido durante todos los años, obteniendo consigo además todas las características y complementos que correspondan.

Es esencial finalizar con el maltrato sistemático de uno de los pilares fundamentales del Estado de Bienestar del que todos formamos parte, las Administraciones han demostrado su dejadez e ineficacia a la hora de rectificar y avanzar hacia la justicia y la dignidad de estas profesiones en las que depositamos a diario nuestras vidas; por eso, es fundamental acudir a la imparcialidad de los Jueces, para que obliguen a las Administraciones a cumplir con su obligación de garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos.

 

#ReclamarLoJustoNoSoloEsunDerechoEsUnDeber

#NiHéroesNiEsclavos

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